Posteado por: Rava | 7 septiembre, 2010

Liberando Palabras

Este es un nuevo intento de darle un poco de vida a este blog. Creo que a partir de ahora no voy a tratar de darle un sentido a todo lo que escriba, sino que voy a escribir lo que me salga. Es por eso que los invito a leer este nuevo post.

LIBERANDO PALABRAS

Lo que tengo ganas de contar hoy tiene que ver por un lado con la felicidad y por otro con el materialismo con el que fuimos criados.  A que va esto, a que desde que somos chicos esta sociedad enmarcada en el capitalismo nos lleva a querer y valorar más aquellas cosas que tienen un valor (siempre económico) dentro del mercado. Y es ese mismo mercado el que le da un valor material a cosas que no lo tienen, como la felicidad, el amor o escuchar una simple melodía sentado en un plaza.

¿Qué es lo que motiva estas líneas? Es el hecho de ver personas de mi entorno, gente que quiero, hacerse problema y darle más importancia a los elementos materiales que a los afectivos. Llegando al punto que estos últimos no le producen ninguna sensación y les restan importancia.

¿Son realmente más importantes? Para mi no, y siempre lo pensé así. No es que no cuide lo que tengo o no me compre cosas, el hecho está en saber diferenciar. Una vieja conocida me decía hace un tiempo “Vos Rava sos siempre así!! Se rompió se rompió, algún día se arreglará” No entraba en su cabeza como la rotura de un elemento material no importaba para mí dentro del marco de algo más importante. Pongo un ejemplo sencillo acá para que se entienda, como se me va a ocurrir quejarme o putear o enojarme si a mi primito de 4 años se le rompe un plato en año nuevo si me doy vuelta y veo a mis abuelos contentos porque están con sus hijos y nietos pasando un momento bárbaro y que no saben si el año siguiente podrán disfrutar de lo mismo.

Esto se traslada a todos los ámbitos de la vida, lamentablemente nos hicieron creer que la felicidad se vende en frasco chico y como todo lo que se vende en frasco chico es caro, la felicidad se torna cada vez más inalcanzable. Pero claramente no es así, la importancia de la vida creo yo que está en encontrar la felicidad a partir de las cosas que le hacen bien a uno mismo, pero adentro de uno, no comprando un auto más lindo que el vecino.

Lo importante es mejorar la existencia del ser, noten que no dije calidad de vida, que podría usarse, ya que uno tendría mejor vida al ser más feliz, pero ese término ya paso a pertenecer al diccionario del mercado.

Son los afectos y las convicciones lo que mueven al hombre a evolucionar y crecer. Como individuo, como parte de una sociedad, como artífice de su propio destino. Es por eso que el amor juega un papel fundamental, y no me refiero al amor de dos adolescentes sentados en el banco de una plaza, me refiero al amor verdadero. Aquel que por sobre todas las cosas se da cuando se respeta al otro, cuando se busca que el otro también sea feliz, y fundamentalmente cuando cada individuo es libre. Si libre, libre para elegir, libre para amar, libre para crecer y trascender.

Mucha gente no logra darse cuenta de esto, la libertad y el amor son los motores de la vida y funcionan entrelazados. Es por eso que una madre que quiere, protege y ama a su hijo, es mucho más feliz cuando este comienza a realizar su propio camino y a crecer como individuo libre. Es por eso que los amigos nos pueden marcar errores y virtudes, porque saben que nosotros haremos lo mismo con ellos. Y es el pilar de una pareja, porque en una pareja son 2, si alguno de los 2 no es libre termina siendo fagocitado por el otro y es así que después de un tiempo pierde la felicidad que le dio el amor y termina siendo parte de otro y no un ser independiente.

Como reflexión final los invito a que piensen a que cosas le dan importancia ustedes y si realmente esas cosas se merecen tanto espacio es sus vidas.

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Responses

  1. Tratando de indagar en una reflexión respecto de lo que tenemos, que creemos que nos hace feliz. Que pasaría si algún día descubrieramos que nosotros no poseemos las cosas, si no que las cosas materiales nos poseen a nosotros?
    Pensemos por un momento: yo tengo un libro que es mío, y me muero. Ese libro ya no me pertenece, dado que ya no existo, pero ese libro sigue existiendo, y me trasciende. Que pasará con él?. Seguramente creemos que va a ser de otra persona que lo herede, pero solo hasta que se muera. ¿Quién posee a quién?, yo al libro? o el libro a cada una de las personas que creen que son las “dueñas”?
    Lo único importante que tenemos en esta vida es eso “la vida”, todo lo demás es superfluo. El día que podamos hacernos carne de esta idea, seguramente no perderemos ni un segundo en preocuparnos por las cosas materiales que tenemos, las que no tenemos y las que denodadamente tratamos de conseguir.


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