Posteado por: Rava | 22 abril, 2015

RECITALES

No hay mejor momento para escuchar música que un recital, ¿obvio no?, sino para que asistir. Pero es ideal porque además de escuchar las canciones del artista en cuestión, se aprecia toda la puesta en escena como una obra artística integral. El escenario y sonido son los pilares donde se montan las luces y los instrumentos para que la lista de tema cuidadosamente preparada e interpretada lleve al expectador a un estado de éxtasis imposible de alcanzar escuchando el disco.

Cada recital es único en sí mismo, y las experiencias vividas quedan marcadas. Afortunadamente he sido asistente de muchos recitales y tengo recuerdo muy lindos de la mayoría de ellos, incluso de aquel recital de Sabina en el mundialista de Mar del Plata bajo la lluvia, o del concierto subacuático de Charly en Velez, donde las 4 hs bajo lluvia torrencial y el viento no opacaron el show.

Si hago un muy breve resumen de los recitales que más recuerdo, además del de Charly y Sabina, salen a la luz el del Indio en el hipódromo de Tandil, siendo el recital más concurrente al que fui (80000 personas), la primera vez que vi a Dividios (en la fiesta del ternero 2005), el regreso de los Fabulosos en 2008 y los de León. Digo los de León, porque lo vi más de 10 veces, algunas desde una tribuna muy lejos en festibales y otras en primera fila.

Pero un recital es más que un recital. Es más porque depende del entorno, de la banda o cantante, de con quien vayas y de lo que vivas entre el público. Las previas, jugar a adivinar con que tema arranca, esperar algún invitado sorpresa, compartir con amigos o familiares y volverte hermano de un desconocido que está al lado tuyo y que probablemente nunca más vuelvas a ver pero que en ese momento está sintiendo lo mismo que vos.

Es verdad que a la palabra recital la relaciona con esos multitudinarios de las bandas que ve por tele (ahora youtube), pero también hay otros. Esos de bandas del pago, Facón en la Romería, Los Secuaces en Viejo Boliche, Idahue en Ayacucho, Caravana en La Vía y así podría seguir, porque ver un artista en vivo es mucho más que eso, es disfrutar y valorar lo que el otro hace y a uno le hace bien.

No quería que esto se volviera un raconto de los recitales a los que asistí, pero a medida que escribo reviven anécdotas de todos ellos. Los primeros recitales donde tomábamos las primeras cervezas, los asados en las previas, los viajes, los amigos, los pogos, la playa a las espaldas y hasta el patio de casa. Si el patio de casa, como olvidarme cuando “Los de Atrás” tocaron para unas 200 personas en el patio de mi casa.

Seguramente los que llegaron hasta acá o les gusta la música y los recitales o son amigos míos que me han acompañado a varios de ellos. A ustedes les digo, sigan yendo a recitales es hermoso, y si me pongo remolón convenzanme que los acompañe aunque me ponga viejo. Si llegaron hasta acá y no son frecuentes asistentes a recitales, cambién esa actitud, conozcan metansé, es un mundo del cuál no podrán salir.

Hay recitales de todos los tipos de música ¿Te los vas a perder?

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