Posteado por: Rava | 4 febrero, 2016

Historias del fin del mundo

Buenos días a todo aquel que este leyendo estas líneas. Si alguna vez han estado por acá se darán cuenta de que hace mucho que las letras no se adueñan de estas páginas. Y fue hace poco que me pregunté si este espacio en la nube seguía vivo y parece que así es, por lo tanto tratare de reflotarlo un poco.

En el día de hoy trataré de escribir sobre algo que me sucedió recientemente, viajar solo.

El enero pasado estuve de paseo por Ushuaia y resulta que por esos desencuentros y cuestiones no premeditadas que tiene la vida un viaje que compartiría con varios amigos terminó siendo un viaje en soledad. Podría haberme arrepentido y frenar todo, pero decidí darle una oportunidad, o mejor dicho, darme una oportunidad.

Podría ponerme a hablar de mi primera experiencia viajando en avión, de los diferentes paisajes, del frío, del viento, de la navegación por el Canal de Beagle o de la interacción con los turistas extranjeros, pero en este caso elijo hablar de lo que significa viajar solo.

Primero que nada quiero compartir una frase que leí por ahí que dice: “Todos en algún momento de nuestras vidas deberíamos hacer un viaje solos”.

Es muy interesante como durante todo el viaje uno va jugando con la responsabilidad y  la libertad.

Todo acto que tomemos, hasta la decisión primera de arrancar el viaje, será nuestra única responsabilidad y deberemos hacernos cargo de las consecuencias. No hay nada ni nadie a quien podamos culpar si lo que hicimos no nos gusto o si la pasamos mal. Y eso es una gran responsabilidad, porque deberemos respetarnos a nosotros mismos ante cada elección, respetar nuestros gustos, las capacidades de nuestro cuerpo y las cosas en que gastar el dinero disponible.

Por otro lado, esas mismas elecciones al ser puramente nuestras serán puramente libres. Y no será esa libertad que nos quisieron imponer con el crecer del mercantilismo de poder comprar lo que queramos si tenemos plata, será la libertad de estar en control de tu vida, de no depender de nadie, de ser actor principal de tu historia y el escritor del guión.

A modo de consejo, que se puede tomar o desechar, puedo aportar que hay que hacer lo que uno tenga ganas, y no, por ejemplo, visitar lugares que no te interesan porque te dijeron que tenías que ir. Tampoco dejes de hacer nada que te interese, ni siquiera lo retrases aprovecha el presente. Extraña, recordá, llamá, chateá, mensajeá, pero no dejes de vivir en el lugar y momento en que estás, porque es irrepetible y eso hará que lo disfrutes más.

Finalmente creo que es  una buena oportunidad para conocerte, si no lo haces frecuentemente es un buen comienzo para auto-estudiarte, conocer lo que realmente te hace bien, darte cuenta que sentís cuando todo depende de vos, pensar con quién y porque compartirías un nuevo viaje. Y si podés no hagas como yo y llevate un cuadernito para ir anotando todo, siempre es bueno releer las experiencias vividas porque a veces la memoria nos juega una mala pasada.

 

PD: espero que de aquí en adelante las publicaciones mantengan una tasa constante menor a un par de años

 

 

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Responses

  1. Que lindo es viajar. Y viajar solo es magnífico y además, creo yo, una experiencia completamente distinta. Muy de acuerdo con la idea de que durante todo el viaje se va jugando con la libertad.

    Saludos!!


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